martes, 14 de febrero de 2017

El Despoblado de la Peña, una ruta con sabor a historia - Miren Muñoz Trigo

Peña, sobre esa pequeña meseta...

Los pueblos deshabitados no son olvido, son cultura... Hay pueblos que, aún vacíos, después de haberse ido sus últimos habitantes, continúan vivos a través de las visitas de los familiares y amigos. Es el caso de Peña, situado en el término municipal de Javier, y que tras un paréntesis de soledad, continuó su historia reuniendo cada 11 de noviembre en su Iglesia alrededor de la figura de San Martín, como tantas veces lo había hecho en otros tiempos, a aquellos descendientes e incluso las mismas personas que un día dieron vida a sus casas. Sin campanas, piezas robadas como tantas otras por los amigos de lo ajeno, pero sí con una campanilla, se reunían aquellos que no querían perder el vínculo con su historia, y digo "reunían", porque hace algunos años que se dejó de realizar este reencuentro, este acto de reivindicación de la memoria de este bonito pueblo, ubicado en un enclave maravilloso que evoca una historia larga y una vida rural en armonía con la naturaleza. 

Ayer viajamos hasta allí, para hacer un recorrido circular de unos 19 kilómetros partiendo desde el pueblo de Torre de Peña, pasando por el Despoblado y culminando el recorrido en la Ermita de San Zoilo, cerca ya del coche. Zarandeados por el viento, junto a una fina lluvia, fuimos caminando sin perder detalle , observando maravillados el entorno mágico de este lugar. 

Vallas y puertas...Desde Torre de Peña el camino asciende pegado al coto

Comienza a llover cuando se deja ver el torreón que domina el Despoblado de Peña

Haciendo un poco de historia, su castillo, estratégicamente bien ubicado, hizo frente en la Edad Media, y de mano del rey navarro Sancho Garcés III el Mayor, a los musulmanes, muerto éste, formó parte de la corona aragonesa para pasar de nuevo al reino de navarra bajo el reinado de Sancho VII el Fuerte, formando parte del Valle de Aibar. Posteriormente cayó durante la conquista de Navarra, bajo el reinado de Fernando el Católico, siendo uno de los primeros bastiones derribados. 

Ascendemos al torreón bajo una incesante lluvia e incómodo viento. 
El Despoblado queda abajo

Ascendemos hacia el cementerio bajo la atenta vigilancia del torreón de Peña

Con el silbido del viento invernal que se cuela por las la piel y las piedras resquebrajadas por la vegetación, este lugar mágico bien merece una visita. Todavía al caminar entre sus casas, uno se imagina la vida en el pueblo, las risas de los niños con sus juegos, la escuela, las reuniones al anochecer en la época de verano, a la fresca, y esos días de duro invierno al abrigo del fuego, y las conversaciones y vivencias de tantos y tantos trabajadores del campo...también se escucharían los rezos de aquél ermitaño belga que vivió cuando nadie había ya allí, un monje dominico, Arnaldo Liedekerke, al que los vecinos de Torre de Peña subían la comida todos los días, pan, trigo, huevos...En la década de los 50 este pueblo vio partir a sus últimos habitantes, Nicanor Leoz y Asunción Landa. La última persona nacida en Peña data del año 1939. 

Junto al buzón de la "falsa" cima de Peña

Cementerio de Peña, tumba de D.Walker, el piloto británico que se estrelló en 1943

Otra historia en la vida de este pueblo es la del aviador británico Donald Walker. Él y su copiloto en el año 1943 fueron alcanzados por la artillería alemana de Hitler en Francia, y queriendo llegar hasta las inmediaciones de las Bardenas, cerca de Peña su avión se incendió, y tuvieron que saltar en paracaídas, con tan mala fortuna que el capitán se quedó enredado en la cola del avión muriendo en el acto en esta tierra; el copiloto salió ileso cerca de Sos del Rey Católico. Se le dio cristiana sepultura al capitán en el cementerio de Peña. Posteriormente la familia visitó su tumba, y durante mucho tiempo envió dinero para las flores que cada 1 de noviembre se depositaban en su tumba. Al quedar despoblado, fueron los montañeros de Sanguesa los que se encargaron de seguir subiendo flores, y ahora son manos anónimas las que cada 1 de noviembre no se olvidan de decorar y cuidar este cementerio. Cuando nos internamos en el mismo, la tumba del aviador estaba engalanada y limpia. 

Caminando hacia San Zoilo, vemos el lugar donde se asienta Peña

Tanto el Despoblado, como la cima de Peña (1060 m) son actualmente propiedad privada (coto caza), así como Torre de Peña; el sendero de ascenso al Despoblado discurre paralelo a la valla que cierra el coto... Después de pasar el tiempo en el Despoblado, un poco más arriba del cementerio está el buzón de Peña, situado más abajo de su cumbre, ya que una gran puerta metálica impide el paso...

Precioso sendero entre boj y pequeños árboles

Por un sendero estrecho cubierto de boj y pequeños árboles, ya separados de vallas y puertas que impiden el paso, discurrimos cerrando la circular y dejando atrás el Despoblado, situado en esa pequeña meseta inclinada...Con vistas hacia los pueblos de Sanguesa, Cáseda y Gallipienzo, y la Peña de Itzaga a lo lejos, nos vamos aproximando a la Ermita de San Zoilo, dedicada a San Zoilo de Córdoba, una joya del siglo XIV, junto a la Cañada Real. Su tejado es de lajas de piedra, similar al de Santa María de Olite o San Martín de Unx. Construida en la época de Carlos II, tiene varios escudos, entre los que destaca el del Obispo Barbazán, donde se encuentra el gallo y las armas. 

Ermita de San Zoilo (S. XIV)

Ermita de San Zoilo (S. XIV)

Puerta de entrada a la Fortaleza que rodea a la Ermita

Portada de San Zoilo

Panel informativo Ermita San Zoilo

En resumen, una ruta en la que, exceptuando vallas y puertas que quitan libertad, recomiendo pararse y disfrutar, y elogiar tantas vidas pasadas en este lugar, que merece la pena que no forme parte del olvido, sino de la memoria y de nuestra rica cultura. 

Recomiendo visitar los blogs de pueblos deshabitados, tanto el de Faustino Calderón (lospueblosdeshabitados.blogspot.com.es) como el de Fernando Hualde, dedicado a los pueblos de Navarra (despobladosnavarra.blogspot.com.es). En los 2 hay amplia información sobre este despoblado y su historia.

Lajas de piedra en el tejado de la Ermita de San Zoilo