domingo, 19 de septiembre de 2010

VAGAVOLCANES: Parinacota - Eider Elizegi Telletxea


Sajama es un pueblo tranquilo de casas que brotan en un desierto por el que se pasean remolinos levantando torbellinos espiralados de polvo. Un desierto llano y extenso alrededor del cual se elevan varios volcanes altos y nevados. Sajama es un pueblo tranquilo de gentes amables y cercanas a las que les gusta sentarse al sol, compartir unas hojitas de coca y conversar.


El 4x4 nos dejó en medio de un desierto negro y pulverulento. “Aquisito no más” se encontraba el campo base. Pero a mí me costó llegar al aquisito mismo, porque la arena envolvía mis pisadas como una nieve blanda y negra y la mochila les pesaba a mis espaldas. Parecía que camináramos por otro planeta sembrado de escupitajos de piedra, de Montañas con alma y aliens extraños y deformes. En el lugar más marciano que nos pudiéramos imaginar, sujetamos nuestra tienda de campaña con blancas piedras volcánicas de peso pluma.




Cuando salimos de la tienda a la 1 de la madrugada, la noche se regocijaba en una agradable tibieza que invitaba a abandonar el saco de dormir. Y el Parinacota empezó siendo la Montaña más agradable de todas las que hemos subido a lo largo de este viaje: flotábamos ingrávidos bajo la ligereza de la mochila que no cargaba ni con los crampones, ni con los piolos, ni con las cuerdas, ni el arnés, ni los tornillos; desatados, nos acercábamos y alejábamos el uno del otro cambiando de ritmo con libertad. Y el aire era templado.



Pero según nos íbamos adentrando en la altura y la noche, el frío nos fue abrazando con más y más ímpetu. Cada pocos pasos una gelidez sólida me robaba la sensibilidad de las puntas de mis dedos, así que me detenía para reunirlos en un puño dentro del guante y para devolverlos de la insensibilidad al dolor intenso de la mordida del frío.




Y el Parinacota empezó a demostrarme que no había estado equivocada cuando el día anterior me la imaginé monótona y constante. Por entre piedras y arenas, íbamos subiendo por un paisaje repetitivo y desangelado. Superamos los penitentes que crecían sobre las piedras como escuálidos arbustos, únicos restos fosilizados de las nieves perpetuas que hasta hace pocos años abrigaban al Parinacota.




“¡Veo el cráter!” gritó jordi: la ladera lineal y plana se quebraba en un agujero con los bordes denteados por penitentes y carámbanos. Al fin y al cabo, un volcán es un forúnculo de la Tierra… Bordeamos una parte de su circunferencia y llegamos a la cima. Nuestro primer volcán, nuestro primer 6.000 y nuestra última Montaña: después del Parinacota, jordi regresó a su casa. Su viaje terminó. Y ahora para mí comienza un viaje nuevo: sin mi compañero de cordada, en lugar de vagamontañas seré más vagacaminos, vagacomunidades, vagaciudades… vagavidas (aunque, por si acaso, me quedé con todo el material de Montaña… jijiji)




Eider Elizegi Telletxea


6 comentarios:

Jordi Lalueza dijo...

Pero a ver una cosa Eider...ejeeeemmm ¿compartir unas hojitas de coca con quién? Porque no sé si la UIAA te homologaría la ascensión al Parinacota en el hipotético caso de que hubieras (o hubieses) cometido el pequeño desliz de aceptar la invitación de los amables paisanos del altiplano, y de plano te llamaran al alto y te encontraras con que lo consideran dopping flagrante y tuvieras (¿o tuvieses?) que regresar el año próximo a reandar el arenal del volcán. ¿O es que no se considera dopping la hoja de coca? ¿Por cierto, hay algún tipo de control antidopping en las actividades de montaña? ¿Y si no lo hay, lo tendría que haber? Mientras vas vagando por donde sea que estés podrías ir meditando sobre el asunto..., y luego nos cuentas tus... vagaideas... ¡o aunque sean unas ideas vagas también nos servirían!

Anónimo dijo...

como siempre, cada vez que leo lo que escribes paso un rato disfrutando a lo grande, las fotos tambien sin desperdicio.Extramotivante!
te seguire la pista!
esti kerexeta

Vagamontañas dijo...

ARTICFOX! :-) La verdad es que me la refanflinfla que la UIAA o quien quiera que sea me homologue o no una ascension, porque si subo Montañas, si escalo, si corro o nado o rio o lloro... es para exprimir la vivencia de hacerlo hasta el tope, y no para añadirle una linea mas a mi curriculum :-)

En Sajama las hojitas de coca las llevaba yo (acullico todo lo que puedo) y las comparti con todos los que pasaban a mi lado :-)

Y si te interesa saber lo que pienso yo de las hojas de coca como droga, lo puedes mirar aqui:
http://vagamontanyas.blogspot.com/2010/08/acullicamontanas.html
En resumen: a mi el cafe me coloca y me engancha mucho mas que las hojitas de coca :-)

Por cierto! El otro dia vi un zorro que no se escapaba de los humanos y le saque varias fotos pensando precisamente en ti! :-)

ESTI! Miiiiila esker! Pozten naiz idazten dudana zure gustokoa dela jakiteaz! Ea laister, han edo hemen, elkar ezagutzen dugun! Muxu haaaaundi bat!

eider

Anónimo dijo...

Me alegra mucho que escribas,leerte, y seguir tu viaje, no dejes de hacerlo, no dejes de vagamontañar...
Muxus
FER

Jordi Lalueza dijo...

Sí, sí Eider, todo lo que tú quieras... ¿pero ya has sacado el billete para volver el año que viene al Sajama jeje?

¿Y qué dices que has visto un articfox y le has hecho fotos? ¿En Bolivia? ¡Pero si estos andan en el hemisferio norte! Ay qué cosas más extraordinarias que cuentas..., bueno, ya nos mostrarás las fotos estas que dices del zorro ártico. Espero que el zorro no se te zampara las hojitas de coca el pobre...
En Catalunya también tenemos coca..., la coca de Sant Joan, la coca de llardons, la coca de forner..., todas gustosísimas.

vagamontañas dijo...

Feeeeeeeeeer!!!! Lo que da gusto es encontrarte por los rinconcitos de las Montañas y las palabras! A ver si repetimos una juntos pronto! ;-)

Articfox: no, no, el zorro no era artico, era solo un zorro boliviano!

Muxus a los dos!!!!

eider