jueves, 30 de septiembre de 2010

Semana glaciar en los Alpes - Miren Muñoz (Club Vasco de Camping)


Glaciar de Arolla

Llegó agosto del 2010, día 28, y la salida tan esperada a los Alpes se “materializó”, ¡ya era hora! Llevaba todo el verano esperando a que llegara el momento, no sabía cómo iba a responder mi cuerpo, aunque mi espíritu iba a por todas. Nunca antes había hecho una actividad así, aunque sí tenía un montón de travesías por montaña a mis espaldas. El hecho de ir encordada, con los crampones y el arnés era toda una experiencia…


Mis salidas por el monte se trataban de travesías por collados, de refugio en refugio, y de vez en cuando alguna cima, sobre todo en Pirineos, aparte de las típicas de fin de semana o “mañaneras” en los montes cercanos. Disfruto de igual manera haciendo cualquier actividad, siempre que sea en contacto con la naturaleza, pero esta última experiencia en los Alpes me ha abierto más posibilidades, que, estando en forma, podría llegar a realizar. Pienso que todo el mundo que haya tenido contacto con la montaña tendría que atreverse a pisar un glaciar, la sensación de ir por encima de esas moles de nieve y hielo, de formar parte aunque sea durante unas horas de sus pliegues, de escuchar el sonido del crampón pisando sus lomas, observar sus grietas, el color de ese hielo interior azulado, la seguridad del compañero de cordada…


Fuimos hasta allí, Aosta, para afrontar una travesía de seis días que nos llevó desde el pueblo de Bionaz, pasando por los refugios Place Moulin, Nacamuli, Cabaña Bertol, Shonbiel y Guide D’Ayas hasta acabar en Gressoney. Seis días en los que pasamos de un tiempo “infernal”, duro, metidos en Nacamuli todo el día, hasta cuatro días de un sol resplandeciente que nos hizo empaparnos de Alpes hasta la médula.


Camino a Schonbiel

De todos estos días que he pasado, yo destacaría como experiencia el contacto con los guías de montaña, esa dura profesión, que requiere tanta responsabilidad y tanta dosis de paciencia. Gente “de” y “para” la Montaña (con mayúsculas), también el paso por Cabaña Bertol, un refugio en un sitio tan alucinante, colgado de una roca a 3200 m de altitud. Terraza de altura en la que el grupo no paró de sacar fotos, aunque ya sabemos que nada es comparable con estar allí. Esas escaleras interminables que te llevan hasta él, unida por una cuerda a tus compañeros, y esas cumbres escarpadas, talladas de roca y hielo que las tienes tan cerca, andando encima de esos glaciares (Arolla, Verra…).


Quizás el haber hecho “techo” como se suele decir, un magnífico 4000, el Breithorn, no haya sido para mí tan impresionante como las horas pasadas sobre esos lomos blancos, avanzando a paso tranquilo, manso, observando todo lo que me rodeaba. Han sido 5 cordadas, 22 personas para 5 guías, grupo grande, pero compacto e ilusionado. Hemos sintonizado en la misma frecuencia durante los 6 días de travesía y hemos formado una única cordada.





Primer día, Place Moulin (2000 m)- Refugio Nacamuli (2800 m)
800 m de desnivel. Vistas continuas sobre el lago Place Moulin, de aguas color turquesa, y subida por la Comba D’Oren camino de una ferrata que nos catapulta hasta las inmediaciones del refugio. Buen día en el que nos vamos conociendo, tanto el grupo como los guías. Se establecen las cordadas y se hacen prácticas de piolet y crampones en un nevero cercano.

Segundo día, refugio Nacamuli
Este segundo día amanece “invernal”, con ventisca, nieve, frío…Disfrutamos del calor del refugio y de la compañía.

Tercer día, Nacamuli (2800 m) - Col Collon (3300 m) - Glaciar Arolla (bajada) - Refugio Cabaña Bertol (3200 m)
Magnífico tiempo desde las 7 de la mañana. Subidita hasta el collado, y primera “puesta” de crampones y a encordarnos para descender el glaciar de Arolla. Empieza el espectáculo, que ya no para hasta pasar 3 días. Subimos a Cabaña Bertol y disfrutamos desde su terraza de las vistas de Cervino, Dent D’Herens, Tête Blanche.. y más y más.. Daba igual, porque al día siguiente los íbamos a tener como compañeros prácticamente todo el día.

Cuarto día, Cabaña Bertol (3200 m) - Tête Blanche (3800 m) - Glaciar Stockji (bajada) - Refugio Schonbiel (2600 m)
Dejamos Cabaña Bertol con cierta pena por el magnífico entorno, y subimos Tête Blanche, bonita atalaya sobre el Cervino y el Dent D’Herens. Las cámaras echan humo durante todo el día. La bajada por el glaciar impresiona continuamente. Hay ciertas grietas que hay que evitar, ya nos hemos aclimatado y acostumbrado a llevar un ritmo “de cordada”, con los crampones bien ajustados y la alegría continua en el cuerpo. La subida final al refugio Schonbiel es por roca descompuesta, pero sin dificultad. Estamos en la zona más baja desde que hemos empezado (2600 m). Terracita al sol y buena temperatura, enfrente el gran Cervino.

Quinto día, Refugio Schonbiel (2600 m) - Furi (1700 m) - Klein Matterhörn (3700 m) - Breithorn (4150 m) - Refugio Guide D’Ayas (3404 m)
Esta vez se trata de una bajada nada más empezar para llegar hasta Furi (cerca de Zermatt) y coger el teleférico al Klein Matterhörn (3700 m). La etapa se cambió por haber perdido el primer día en Nacamuli. Se pensaba pasar noche en Hörnli (Cervino) pero no pudo ser, de forma que se adelanta el tiempo cogiendo el teleférico. Subida “fácil” al Breithorn (4150 m) por una loma sin mayor dificultad. La bajada por el glaciar de Verra hasta el refugio Guide D’Ayas impresionante. Buen Refugio, confortable en todos los sentidos.

Sexto día, Refugio Guide D’Ayas (3404 m) - Refugio Mezzalama - Refugio Ferraro - Col Bettaforca - Gressoney
Este día se van dejando los glaciares atrás, se empieza con una gran bajada (1600 m), se asciende al Refugio Ferraro y para terminar se suben otros 600 m hasta el Col de Bettaforca, subida bastante fea entre pistas de esquí. En el Col, ya cansados y apenados, cogemos el telesilla y el teleférico de bajada hasta Gressoney, fin de la travesía.

Miren Muñoz