miércoles, 8 de septiembre de 2010

Kosciuszko (2228 m), el techo de Australia. Luisa Alonso-Cires



Australia presume de tener una zona alpina que ocupa una parte importante de los estados de Victoria y de Nueva Gales del Sur, y del territorio de la Capital Australiana. No es para menos. En un país mayoritariamente llano y árido, esta zona montañosa, regada en abundancia y con nieve en invierno, es un paraje único. Abarca once parques nacionales, entre ellos el Parque Nacional del Kosciuszko, declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO, que alberga en sus 690.000 hectáreas a la montaña más alta del continente y, en invierno, todas las pistas esquiables de Nueva Gales del Sur. Desde 1970 un sendero señalizado de 650 km recorre la zona alpina, pasando por las montañas más altas del país.
 
Agosto. Es invierno en Australia. En esta época del año el Parque Nacional del Kosciuszko, a cuatro horas de Sydney y dos de Canberra, se llena de criaturas de asfalto en busca de la única zona esquiable del país.

Hemos salido a las tres y media de la mañana de Canberra, la capital administrativa, en el autobús especial con destino a las Snowy Mountains. Al acercarnos a la zona montañosa apenas se vislumbran los montes, escondidos tras la línea de eucaliptos que bordea la carretera. Llegamos a Thredbo (1030 m) a las seis y media. Ha amanecido hace un rato y este pequeño pueblo se despereza poco a poco. Una hora después hay una gran actividad, volcada en la práctica del esquí.

Kosciuszko Express

En invierno los senderos señalizados que transcurren por la parte más baja de la cadena montañosa están ocultos bajo las pistas de esquí y éstas ocupan todas las laderas libres de árboles. No se puede pasar por esta zona, a menos que nos arriesguemos a pagar una buena multa.  Hay que recurrir al telesilla Kosciuszko Express, que llega a 1930 m, con lo que la ascensión al monte más alto de un continente queda convertida en un paseo de apenas 300 metros de desnivel. No nos desanimamos, una cima es una cima, en este caso la más alta de un continente y, además, nos queda muy lejos para volver en verano.

El Kosciuszko Express nos deja en el Eagles Nest, un lugar donde el viento azota sin piedad. Desde la cabina salimos caminando por la nieve, endurecida por el frío. Pasamos por el puente que en verano salva un pequeño arroyo y del que apenas sobresale un trozo de barandilla. Pronto aparecen las primeras placas de hielo, la nieve de la noche ha sido barrida por el viento y la capa helada descubierta nos hace caminar con precaución por el terreno casi llano. Cuando llegamos a lo que debe ser el mirador del Kosciuszko, la cima se esconde entre nubes y niebla. Un grupo americano que lleva GPS se acerca y decidimos seguirlos. Por poco tiempo, sus raquetas les hacen caminar con seguridad por la parte helada. Nosotros tenemos que ir hacia zonas más bajas, allí nos hundimos en la nieve acumulada pero no resbalamos. Más adelante, pasamos por la zona del lago Cootapatamba, helado y confundido con el resto del terreno. Afortunadamente, poco a poco se despeja la niebla. El filo de la ladera donde se aloja la cima se dibuja en una línea alargada, que acaba en una suave curva redondeada.

La suave arista del Kosci

Si no fuera por el brillo que la helada nocturna ha depositado de manera desigual en algunas lomas, por el oleaje de hielo que el viento ha marcado sobre las montañas, apenas distinguiríamos las cumbres de más de dos mil metros que rodean al Kosciuszko; todo parece un gran mantel blanco. Así llegamos al Rawson Pass, perceptible por las estacas que vienen de Charlotte Pass.

Rawson Pass

Ya solo queda subir la pendiente suave, marcada por olas de nieve, para descubrir la torre de piedras que corona el Kosciuszko, hoy adornada de ramas de hielo que desafian la gravedad. Han sido solo trescientos metros de desnivel desde nuestra salida, recorridos en dos horas de niebla, nieve blanda y una cima distante. Un mar de nubes envuelve la ladera opuesta del monte y apenas se distingue nada desde el punto más alto de Australia. Solo las lomas más cercanas, con los destellos del hielo, escondiéndose a ratos entre las nubes. Solo dos colores en este universo, blanco y azul. Solo dos elementos, montañas y cielo.
 
Kosciuszko (2228 m)
 
desde la cumbre del Kosciuszko